sábado, 17 de enero de 2009

Palabras que calman

Escribir me calma. Las palabras sosiegan mi alma. Cada vez que recurro a ellas encuentro paz. Producen en mí el mismo efecto que una canción de cuna sobre un recién nacido: me siento mecida por ellas. "Qué increíble, cuánto más sufris mejor escribís", me dijo alguien hace años. No fue un halago. El era el responsable de mi dolor. El ya no está. El dolor tampoco. Las palabras, sí.

2 comentarios:

mario dijo...

Hola Betty

No sé porqué el dolor inspira más a la hora de escribir. Es todo un misterio, o no.

Saludos!

fher dijo...

Anoche, escuhando a Dolina, llegó hasta mi una gran verdad: "No hay que escribir cuando se siente dolor, sino con el recuerdo de ese dolor". Como vos decís, el dolor ya no está, pero las palabars quedan. Qué bueno habere encontrado.

Besos