Un año y un mes después regreso al blog.
Salté.
Lo hice cianótica.
Sobreviví.
El vacío no era tan malo como creía
y la adrenalina aún me arropa con amor de madre.
Me cubre de algunos dolores obvios de la caída.
Una parte de mi alma encontró la paz que buscaba.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario